Me estoy reformando mi casa y… ¿dejo la cocina abierta o cerrada?

 

La pregunta del millón a la hora de reformarse la vivienda. Estamos acostumbrados a viviendas con todas sus estancias totalmente compartimentadas, con la cocina separada del salón por un tema en origen de salubridad pero innegablemente cultural. Pero hoy en día parece que las soluciones técnicas permiten una mejor respuesta a los ruidos y olores, y cultural y socialmente preferimos espacios abiertos, comunicados, en los que el espacio gane en amplitud y luminosidad.

En ocasiones la solución más directa resulta de eliminar la tabiquería entre salón y cocina y comunicar de la forma más abierta posible estas estancias. Y si tenemos espacio suficiente, una gran isla en medio, ¡porqué no! Una disposición estéticamente muy llamativa y que hará las delicias y será la envidia de todas las visitas.

En los casos en los que la transmisión de posibles o puntuales olores o la privacidad de espacios y usos no sea un problema para los dueños de esa vivienda, parece una solución ideal. Una cocina abierta al salón que multiplica las visuales, amplía la sensación espacial, especialmente en viviendas pequeñas, y genera un ambiente actualizado a la vivienda. Si podemos ser sensibles a estos olores deberemos prestar atención al sistema de evacuación de olores al cocinar, pudiendo ser interesante elegir un modelo de filtros o plasma.

Entonces… ¿Cocina abierta o cocina cerrada? La decisión es muy personal y cada opción tiene sus ventajas y desventajas. En cambio también existe la posibilidad de querer buscar algo parecido a una cocina abierta para poner en relación esta estancia con el salón, pero de una manera más controlada y restringida. Pudiendo conseguir ese espacio conectado visualmente, pero a la vez sectorizando para poner un freno más a posibles ruidos u olores. Hablamos de las cocinas semi abiertas, que cada vez son más demandadas, sobre todo gracias al auge de sistemas de separación como las vidrieras, tan de moda hoy en día.

Y en este tercer caso es en el que queremos prestar atención, ya que son muchas las ocasiones que hemos planteado e instalado vidrieras de forja, madera, aluminio, en bandera, guillotina, batientes… para separar la cocina del salón en nuestras reformas integrales y creemos que son una estupenda elección.

 

Una vidriera de forja lacada en negro para un estilo más industrial

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¡La elección de vidriera por excelencia! Perfilería en hierro con cuadradillo de 3×3 o de 4×2 lacada en negro con más o menos huecos según gusto personal. Contra más perfilería más impacto visual tendrá y por tanto resultará un estilo más industrial para tu casa. En este caso la vidriera entre salón y cocina se abre con dos puertas batientes que giran 180% sobre los dos laterales fijos para poder dejarlas abiertas sin invadir espacio, pero también puede formalizarse con una puerta corredera, o con dos puertas correderas una para cada lado.

Este tipo de elementos decorativos y funcionales se realizan totalmente a medida por artesanos herreros y cristaleros y por tanto pueden ser diseñados según las necesidades y gustos concretos de cada reforma.

 

Una vidriera de forja lacada en blanco, para un resultado fino y elegante

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En este otro caso los clientes preferían un estilo más fino y elegante para el cerramiento de vidrio, algo menos industrial, pero sin renunciar al empaque y presencia que tienen estas vidrieras, y por eso se optó, en primer lugar, por lacar la perfilería de hierro en color blanco, para integrarla mejor en el ambiente. Además se eligieron perfiles de 40 x 20 mm para disminuir la presencia visual de estos, y por si fuese poco, en el fijo de la bandera se colocó un único vidrio con saetinos a ambos lados a modo de junquillos para evitar el grosor de la perfilería en esta zona y conseguir un acabado más fino y sutil. ¿Qué os parece el resultado? Nosotros creemos que se consiguió lo que se perseguía y además se logró integrar este diseño con el estilo de la cocina consiguiendo una estancia muy especial.

 

Una vidriera en bandera con menos particiones

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Puede ser que nos guste el estilo industrial de una vidriera en forja negra para nuestra vivienda, pero nos de miedo que nos podamos cansar a la larga y queramos ser algo más comedidos en su diseño.

Una opción muy utilizada es reducir los montantes y travesaños de forja dejando mayor superficie de vidrio, lo que hace que el resultado sea menos rotundo y se integre mejor con el resto de nuestra casa. Como son sistemas de partición totalmente a medida, el diseño de huecos es infinito y tenemos todas las posibilidades del mundo para conseguir nuestra mejor vidriera.

Además, una opción que puede ser interesante es la disposición en bandera, dejando una zona de nuestra vidriera para las puertas de paso entre cocina y salón, y al lado una zona de vidriera fija sobre tabiquería para por ejemplo disponer la mesa de comedor, de forma que visualmente los espacios quedan conectados pero se genera un espacio para comedor más acotado y se reduce la rotundidad de la vidriera.

 

¿Y es posible una cocina semi abierta al salón, pero sin vidriera? 

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Ya hemos comentado que en espacios pequeños puede ser una buena idea el integrar cocina y salón para optimizar los espacios de paso siendo más eficientes en el uso de los m2 de la vivienda y además ampliando visualmente el espacio. La alternativa de la vidriera resuelve el cerramiento de la cocina desde la transparencia y comunicación visual de ambas estancias, pero no es la única solución para obtener un espacio semi abierto. Cada persona tiene un gusto muy personal y seguro que existe gente a la que no le gusta este tipo de cerramiento y se pregunta si existe alguna otra alternativa de tener un espacio de salón cocina abierto, pero ciertamente limitado.

Cuando pensamos en un salón cocina abierto, no siempre tenemos que hablar de una gran isla en medio del salón y todo el espacio de cocina totalmente conectado. Y es que en esta reforma de vivienda planteamos una cocina longitudinal en la que la parte más funcional de cocinar quedaba oculta al salón y la relación abierta con éste se materializaba únicamente en un extremo y mediante una península para comidas informales, pero siempre tamizando las visuales del salón con la parte de la cocina que no se quería mostrar. Es una de las muchas opciones que se pueden realizar y que siempre se materializan en función de los gustos y necesidades de las personas que van a habitar esa vivienda, como no puede ser de otra forma.

¿Y a vosotros, cómo os gustan las cocinas en vuestra vivienda?, ¿totalmente abiertas al salón o por el contrario cerradas y separadas? ¿Os gusta la opción de una vidriera para comunicar ambos espacios al mismo tiempo que cada uno tiene su independencia espacial?

 

Cada reforma de vivienda es única y debe responder siempre a quienes van a vivirla, por eso no hay una opción buena sino que todas son posibles, y por eso si queréis hacernos alguna consulta porque necesitáis ayuda o algún consejo para vuestra casa, no dudéis en poneros en poneros en contacto con nosotros sin ningún compromiso y con total confianza. No solo intentaremos contestar a vuestras dudas sino que intentaremos orientaros hacia la solución que mejor se pueda adaptar a vuestras necesidades.

BEAMONTE Y VALLEJO ARQUITECTOS  | Reformas Integrales en Zaragoza