Viviendas Passivhaus

Una Vivienda Passivhaus es una vivienda construida mediante estándares muy altos de calidad y eficiencia energética que garantizan un bajo consumo y un alto confort para quienes la habitan.

Passivhaus es sostenibilidad, es confort y es ahorro. Pero por encima de todo, Passivhaus es calidad de vida.

En Beamonte y Vallejo Arquitectos somos especialistas en Arquitectura Sostenible y estamos certificados como Passivhaus Designer por el Passive House Institute, lo que avala nuestra capacidad técnica para este tipo de proyectos de Arquitectura. Enfocamos nuestra labor a resolver las necesidades arquitectónicas de cada proyecto dentro de los estándares de construcción de alta eficiencia.

El concepto de sostenibilidad en Arquitectura siempre tiene que ir orientado a un consumo responsable de los recursos, no solo en fase de proyecto sino también a lo largo de la vida útil del edificio, disminuyendo la demanda de energía y gastando solamente la realmente necesaria.  Y esto es un edificio Passivhaus (Passive House), un edificio de consumo energético casi nulo.

Principios de Eficiencia Energética

Es una vivienda Passivhaus cuando debido a su diseño en fase de proyecto, a sus componentes y materiales y por supuesto a su ejecución, requiere o demanda muy poca energía para mantener un ambiente de confort y una temperatura constante.

Una casa pasiva se caracteriza por ser construida con soluciones arquitectónicas y componentes de alta eficiencia energética, para que durante su vida útil necesite muy poca energía (o nada, que es el objetivo último de una vivienda autosuficiente) para garantizar un alto confort. ¿Pero cuales son las claves de una vivienda de tan alta eficiencia?

Los principios fundamentales para conseguir una vivienda de consumo casi nulo son la optimización de las ganancias solares con una correcta orientación, un gran aislamiento térmico en la envolvente, la ausencia o minimización de puentes térmicos en la construcción, carpinterías de altas prestaciones energéticas, la hermeticidad de la envolvente al paso del aire y sin olvidarnos de una ventilación mecánica controlada por un recuperador de calor.

 Muchos de estos criterios de la arquitectura pasiva se basan en una buena compacidad de la envolvente, lo que recuerda a la tradición de la arquitectura popular. Una buena orientación y en consecuencia la protección social, especialmente para los vidrios de las ventanas, el aislamiento en los muros, o el cuidado en la hermeticidad o en los puentes térmicos, son medidas pasivas porque simplemente con la buena concepción de su arquitectura en fase de diseño, se es posible reducir sustancialmente la demanda energética del edificio, es decir, la cantidad de energía necesaria para que esa vivienda sea confortable.

Una vez esa demanda de energía es mínima, y solo entonces, es cuando empezamos a plantear las medidas activas, que son aquellas soluciones que consumen energía, aunque muy poca, ya que por una parte son sistemas muy eficientes y por otra la demanda del edificio es mínimo por haber tenido en cuenta esos criterios anteriormente nombrados mediante las medidas pasivas.

Son soluciones activas el recuperador de calor (para garantizar una correcta ventilación y calidad del aire interior sin perder energía) y medidas de calefacción o refrigeración que varían según el emplazamiento de la vivienda y su climatología, pero que siempre tendrán un bajo dimensionamiento debido a la baja demanda (habitualmente sistemas de aerotermia por su bajo consumo y alta eficiencia energética).

Passivhaus, sinónimo de Calidad

La diferencia del estándar Passivhaus respecto a otras certificaciones o estándares medioambientales es la precisión y extensión de los requerimientos técnicos que se precisan, tanto en fase de proyecto y de construcción, pudiendo cuantificar de forma concreta la demanda energética del edificio y los ahorros energéticos con las soluciones propuestas. De esta manera El Passivhaus Institut Alemán puede emitir un certificado garantizando el cumplimiento de los estándares.

Si las soluciones arquitectónicas de proyecto son tan importantes a la hora de poder conseguir una casa pasiva, todavía lo es más la correcta ejecución en obra.

Por eso mismo resulta fundamental confiar en una empresa constructora con los conocimientos técnicos especializados adecuados y por supuesto en una dirección facultativa (arquitecto y arquitecto técnico) con la titulación específica suficiente (Passivhaus Designer) que garantice no solo la correcta concepción de la vivienda de consumo casi nulo sino su formalización en fase de construcción.

En Beamonte y Vallejo Arquitectos entendemos que una vivienda Passivhaus , no solo habla de estándares de alta eficiencia energética sino que tiene relación directa y es garantía de una alta calidad en la construcción. Somos conscientes que el futuro de la edificación va encaminado a una optimización del consumo, lo que va ligado a un mayor ahorro energético y económico, además de reduciendo las emisiones de CO2 por lo materiales elegidos y por la disminución de la huella ecológica. Pero más allá de eso, esa calidad en la construcción repercutirá necesariamente en un mayor confort para quienes habiten esos espacios.

Dudas sobre el estándar Passivhaus

Una casa pasiva es aquella vivienda que por su configuración (proyecto y construcción), tiene una demanda energética muy baja, lo que hace que además de necesitar muy poco consumo de energía, garantice unas condiciones de higiene y calidad de vida óptimas.

Para el estándar Passivhaus, y de forma oficial, una vivienda Passive House o casa pasiva es aquella casa que puede garantizar el confort climático suministrando la energía para calefacción y/o refrigeración solamente a través del aire de la ventilación.  Además, este caudal de ventilación debe ser el mínimo para poder garantizar la higiene en las estancias interiores. Concretamente en uso residencial son 30 m3/h.

En cualquier caso, una vivienda passivahaus es una vivienda bien construida, bien aislada, que necesita muy poca energía para ser vivida, y que mediante su configuración, garantiza unas condiciones de confort, térmico y acústico, que mejoran la calidad de vida de quienes la habitan.

La casa pasiva, para ser passivhaus, debe tener un aislamiento y un control de la estanqueidad que ya por sí misma garantizan que la casa ha sido construida con un estándar muy alto de calidad, lo que siempre es sinónimo de buen hacer.

Además de eso, y en consecuencia, ese gran aislamiento hace que la demanda de energía, y con ello el consumo posterior sea mínimo. Hablamos de aislamiento térmico pero lo mismo se traduce en un aislamiento acústico respecto al exterior de la vivienda. Además, ya que la construcción es  estanca al aire y la ventilación es mecánica y el intercambio de interior – exterior se realiza de forma eficiente gracias al recuperador de calor, queda garantizado que el aire entrante en nuestra vivienda está filtrado, y por eso podemos decir que en una passivhaus la calidad del aire de nuestra vivienda es mejor que en una casa tradicional.

Al final, una casa pasiva no solo presenta beneficios por el ahorro energético y económico que supone, sino que también presenta beneficios en el confort y la calidad de vida de quienes la habitan.

La pregunta es un poco ambigua porque deja en el aire muchas cuestiones a tener en cuenta para saber de forma precisa el coste de una casa pasiva frente a una casa tradicional. Pero a igualdad de m2, forma de la casa… es cierto que el coste inicial de las obras es más elevado en una Passivhaus, porque al final la contrucción de esa vivienda es mejor (no hablamos de acabados sino de la solución constructiva). La casa pasiva presenta un mayor aislamiento, con unas carpinterías mejores y más estancas, y eso hace que los costes iniciales sean mayores.

Pero también es cierto que para esta comparación de costes entre una casa pasiva y una vivienda convencional, habría que tener en cuenta también el ahorro en el funcionamiento de la vivienda a lo largo de su vida útil y no solo el total de lo invertido inicialmente. La demanda de energía es mucho menor en una casa pasiva, y esto hace que se empiece a amortizar la inversión desde el primer momento de la vivienda.

En una vivienda pasiva apenas se enciende la calefacción y el aire acondicionado durante todo el año, y cuando se necesita algo de energía, ésta se consigue de forma muy eficiente, lo que supone un ahorro energético muy importante en comparación con el mantenimiento de una vivienda convencional. Dependiendo de la vivienda y las instalaciones, podemos hablar de un ahorro del 90% de la energía que se necesitaría en una vivienda tradicional.

Ya hemos hablado de los beneficios de una passivhaus hablando de demanda energética y consumo. Pero además de todo esto y por otro lado, el que la construcción sea estanca y que la ventilación sea mecánica por medio de un recuperado de calor, garantiza que el aire que entra en la vivienda esté filtrado, y por tanto podamos mejorar la calidad del aire de nuestra vivienda.

Además y relacionado con esta cuestión, para las personas alérgicas al polen, que el aire sea filtrado resulta fundamental y permite reducir al mínimo la exposición a los alérgenos dentro de la vivienda, que es donde pasamos mucho tiempo de nuestra vida, especialmente reposando y durante el tiempo de sueño.

Por otra parte, los filtro que posee el recuperador de aire, que hace que el aire que entra en la vivienda pasiva se encuentre ya filtrado, también reduce la cantidad de polvo que entra a nuestra casa. Por eso mismo también las personas alérgicas a los ácaros se verán beneficiadas por vivir en una casa pasiva.

Cuando hablamos de una passivhaus hablamos de una casa pasiva, muy eficiente energéticamente y que además es hermética al aire, de forma que todo paso de aire del interior al exterior y al revés está controlado mediante un recuperador de calor. Por eso mismo, muchas veces surge la misma duda, ¿entonces podré abrir las ventanas de mi passivhaus?

En primer lugar, sí. Por normativa se está obligado a que las ventanas se puedan abrir y lo lógico y razonable es que sea el propio usuario el que haga un uso personalizado de sus ventanas. Conforme uno se habitúa a vivir en este tipo de casas, se va dando cuenta de la necesidad o no de abrir las ventanas.

Muchas veces se querrá abrir una ventana o balconera para poder salir al exterior, disfrutar del aire fresco o simplemente disfrutar del espacio exterior. Por supuesto, ¡adelante! tu passivhaus está hecha para disfrutar, faltaría más.

En cambio, hay otras veces que el uso habitual de apertura de una ventana viene dado por la necesidad de ventilar un espacio interior de la vivienda, para renovar el aire. En este caso, y en una passive house, la ventilación se realiza mecánicamente, de forma eficiente por el recuperador de calor, y constantemente, por lo que no es necesario hacerlo de forma manual. Pero esto forma parte del proceso de adaptación a vivir en una passivhaus, y es normal que al principio se tengan dudas.

Además, en climas cálidos en verano, y para evitar sobrecalentamiento, una práctica habitual y favorable es el free cooling, que no es otra cosa que abrir las ventanas durante la noche, dejando escapar el aire caliente del interior y renovándolo por uno más fresco. Este es un proceso gratuito y sencillo que ayuda al recuperador de calor a bajar la temperatura interior en esas situaciones puntuales a lo largo del año.

En primer lugar, hay que aclarar porque es fundamental, que en una passivhaus, por mucho que se ahorre en el consumo de energía por ser una construcción muy eficiente, esto no implica que se deba renunciar al confort térmico en el interior de la vivienda. Una casa pasiva es eficiencia pero sobre todo es confort y calidad de vida.

Dicho esto, ¿es posible tener una casa pasiva sin calefacción? Sí, pero. Porque para ser justos, hay que tener toda la información y conocer todas las circunstancias y condicionantes. En primer lugar hay que tener en cuenta el clima donde se implanta nuestra passivhaus. Por ejemplo, en la mayor parte de localizaciones posibles de España, es totalmente viable construir una vivienda pasiva sin calefacción, utilizando exclusivamente el recuperador de calor como medio de atemperar el aire que entra a la vivienda. Estamos en una zona climática donde se pueden aprovechar muy fácilmente las ganancias solares (orientación este y sobre todo sur), protegiéndose mediante vuelos (por ejemplo) en invierno, y por tanto podríamos afirmar que no sería necesario ningún sistema activo adicional para generar calor (caldera de gas, estufa, radiadores, suelo radiante…). El problema en estas zonas viene más en verano, por el sobrecalentamiento, donde el sistema del recuperador de calor hay días en los que no se basta por sí mismo y necesita un pequeño aporte de refrigeración o un uso frecuente del free-cooling (ventilación manual durante la noche).

Pero lo dicho, en nuestro clima, y contando con una passivhaus bien diseñada e implantada en su entorno, sería posible vivir en unas condiciones óptimas de confort térmico sin necesidad de calefacción más allá del recuperador de calor de alta eficiencia.

Por supuesto que se puede construir una casa pasiva ecológica. En Beamonte y Vallejo Arquitectos, como estudio de arquitectura eficiente, estamos siempre buscando alternativas y nuevas soluciones técnicas (que muchas veces son las tradicionales reinterpretadas) para hacer un uso más racional de los recursos disponibles y buscar arquitecturas más sostenibles como forma de responsabilidad social.

Entendemos que la casa pasiva ecológica es un paso más de la casa pasiva o passivhaus, consiguiendo los mismos resultados energéticos y de confort térmico y acústico, solo que además utilizando únicamente materiales reciclados o sin procedimientos químicos. El problema es que hoy en día no es tan sencillo acceder a estos materiales siempre, o al menos para toda la casa.

En Beamonte y Vallejo Arquitectos somos partidarios por ejemplo de proponer sistemas constructivos de entramado ligero de madera, como alternativa a la termoarcilla, y ya es un gran paso, pero luego nos encontramos con materiales, quizás más auxiliares, que complican más la cuestión. Por ejemplo, en lugar de proponer aislamientos de EPS, muchas veces pensamos en aislamientos de fibra de madera, pero en este caso el problema viene, más allá del precio, en que para traer este material, que no es de proximidad, al menos en esta zona, generamos una huella ecológica principalmente en el transporte, que nos hace plantearnos si el esfuerzo llega a compensar.

Otras veces la cuestión es puramente económica, como por ejemplo sucede con las ventanas, cuando se plantean carpinterías en madera, más ecológicas que las carpinterías de PVC, pero con un precio bastante mayor.

El propio Passivhaus Institut no exige en la certificación Passive House la cuestión ecológica de los materiales, porque ellos mismos son conscientes de que el estándar passivhaus debe ser extensible a la mayor cantidad posible de viviendas. Y exigir ese plus económico iría en contra de la propia idea de globalizar el estándar.

Dicho esto y para quienes creemos que este esfuerzo merece la pena, existen muchas alternativas y soluciones para construir una vivienda pasiva y además ecológica.

Sí, por supuesto. Dentro del estándar Passivhaus existe el concepto Enerphit, que es la adaptación del estándar a casos de rehabilitación, en lugar de obra nueva. Digamos que son los mismos conceptos pero con requerimientos numéricos algo más laxos entendiendo la dificultad que presenta rehabilitar frente a construir de cero. Ya que hay aspectos donde no podremos intervenir, y por ello resulta imposible conseguir los mismos resultados que si concebimos una vivienda desde el primer momento como casa pasiva.

Dicho esto, se pueden aplicar los mismos conceptos. En primer lugar, trabajar la envolvente, desde el exterior, aislando fachada y cubierta, al menos, siendo interesante incluso aislar el frente de la cimentación mediante zanja perimetral. Así trataríamos de disminuir la presencia de puentes térmicos y aprovecharíamos para cambiar carpinterías. También podríamos crear la capa hermética desde el interior mediante cámara técnica. De esta manera podríamos renovar las instalaciones mediante la instalación principal de un recuperador de calor.

Aspectos como la orientación son difíciles de modificar en una construcción ya levantada, salvo que se estudie el cerrar unos huecos y abrir otros, pero eso dificulta la relación con la distribución interior de la futura vivienda pasiva si esta no se modifica. Otra opción es adecuar los huecos existentes según orientación a la protección solar que requieran. Por ejemplo, si tenemos un gran hueco a sur, sin proteger, sería interesante plantear algún tipo de porche para proteger de una excesiva radiación en verano.

Además, es importante saber que en una vivienda unifamiliar, al poder contar con toda la envolvente para trabajar, es más sencillo y posible llegar a rehabilitar energéticamente la casa y conseguir alcanzar el estándar passivhaus en rehabilitación que en casos de viviendas dentro de edificios.

Por eso si se dispone de una vivienda unifamiliar y se quiere reformar/rehabilitar para conseguir una mejora en la eficiencia energética, además de todo el confort térmico y acústico, en Beamonte y Vallejo Arquitectos estamos encantados de estudiar el proyecto.

Sí, ya que como hemos explicado anteriormente, el estándar passivhaus tiene su adaptación a los casos de rehabilitación, Enerphit, lo que permite aplicar el mismo sistema, y mediante unos requisitos algo más accesibles, conseguir un piso de consumo casi nulo.

En Beamonte y Vallejo Arquitectos, como Estudio de Arquitectura eficiente ya hemos trabajado en proyectos de este tipo, ya que somos conscientes de que hay mucho parque construido de viviendas dentro de bloques edificatorios, y dentro de las limitaciones constructivas evidentes, creemos que todo piso o vivienda es susceptible de mejorar energéticamente, disminuyendo su demanda energética y su consumo y dependencia energética.

Es evidente que por ejemplo en la envolvente no podremos trabajar el aislamiento por el exterior, por lo que nos vemos obligados a trabajar desde el interior, mediante una cámara de aislamiento térmico y acústico (en paredes, suelo y techo) y además realizando la capa hermética. Ahí la importancia radica en la precisión en la ejecución y en el énfasis en los puentes térmicos, existentes y más evidentes y difíciles de solucionar.

Resuelta la envolvente con el cambio de carpinterías por unas de alta eficiencia, y resolviendo encuentros con la envolvente mediante premarco, cintas… nos centraremos en las instalaciones, cerrando la salida de extracción de humos de la campana por ser un punto de muchas pérdidas, y sustituyendo el sistema por una campana de alta eficiencia de plasma. Además colocaremos un recuperador de calor y conectaremos la solución a un sistema de aerotermia para la producción de ACS y calefacción (por aire, suelo radiante o radiadores de baja temperatura, dependiendo condicionantes del piso, que siempre son mucha determinantes por estar la vivienda ya construida que en una casa pasiva de nueva planta).

En ocasiones hemos planteado sistemas mixtos de recuperador de calor con una caldera de gas por estar ya la instalación o la propia caldera y por economía de costes e inversión. Y es que en rehabilitación los requisitos son más laxos pero es que los condicionantes y hándicaps siempre son mayores, por lo que hay que estudiar cada caso como único, y consensuar con el cliente, dentro del abanico extenso de soluciones posibles, las que mejor se adaptan a esa vivienda.

Ejemplos relacionados

Proyectos realizados